Reparte la respuesta, no la tarea
Dale a cada persona una pieza: un dígito, un color, una nota, un interruptor. Nadie puede adivinar la combinación en solitario, y el grupo tiene que acordar un orden antes de intentarlo. Los interruptores ordenados y las secuencias musicales van especialmente bien aquí, porque acertar en el orden equivocado sigue siendo un fallo.